"Hacer un país es hacer hombres para que, a su vez, los hombres hagan el país" (Arturo Jauretche)

jueves, 8 de diciembre de 2011

MARX, Binner y LA HISTORIA

Crítica de la intensión política socialista de quitar HISTORIA del 1º año del secundario.

“La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases”. Definición concreta la de Carlos Marx para hablar de la dialéctica humana de los últimos 7 mil años. “La clavó en el ángulo” podría argumentar –futbología mediante- refiriéndome a los 300 últimos años en los que el capitalismo se transformó en el sistema económico dominante a escala global. Para los que descreen de la conflictividad de clases inherente al capitalismo y adhieren a la idea de la “armonía” económica que engendra, marcha un ejemplo con fritas: “en EE.UU el 75% de la milanesa –léase riqueza- se la come el 1% de la población”. ¿Cómo se consigue este nivel de aceptación de tamaña desigualdad? Manteniendo a un alto porcentaje del 99% que “lo mira por TV” en un limbo de ignorancia cívica y sujeción mediática; con una buena pizca –hollywood mediante- de patrioterismo imperialista.

Pero a no confundirse. No es que los norteamericanos no conozcan al amigo Marx. Sucede que los que lo conocen y estudian -desde que al chabón y a su amigo Engels se les dio por vocear el Manifiesto Comunista- son precisamente parte de ese 1% que está en la cúspide social y económica que incluye -entre otros varios privilegios- el acceso a la educación superior en las universidades más prestigiosas. Esta educación selectiva y reservada a las clases dominantes atraviesa la totalidad de la historia humana. Hasta acá “nada nuevo bajo el sol”.

¿Y para el vulgo?...“Pan y circo”.

De lo antedicho surge la primera evidencia: CONOCIMIENTO = PODER

Si a la frase del filósofo alemán le agregamos “conocimiento” nos queda: “Conocer la historia de la humanidad es conocer la historia de la lucha de clases”. Y es aquí donde aparece la protagonista que se suma a todo este cambalache y que completa la trilogía: la POLÍTICA. Historia y Política son inseparables cuando de interpretar el presente se trata. Ignorancia o conocimiento histórico están íntimamente ligados a los valores impuestos por las clases dominantes que detentan el poder económico y por añadidura el político.

La “historia oficial” es pues el resultado lógico de esa política, que busca perpetuar los valores y simbolismos del status quo dominante; organizando la educación en todos sus niveles –inicial, secundario, terciario y universitario- en función a la aceptación de las condiciones de sometimiento y dominio inherentes al sistema económico impuesto o al que se pretende imponer.

¿Y por casa como andamos?

En los “alegres ´80”, fui uno más de los educados en un aprendizaje histórico sesgado, acotado e inocuo de los acontecimientos de nuestro país, heredado de una dictadura cívico/militar que seguiría –en lo económico- perpetuándose hasta principios del siglo XXI. Una carrera contra reloj para comprimir decenas de años, fechas y nombres en unas pocas horas semanales. Nuestra historia más reciente, la del siglo XX, quedó reducida al hecho estadístico.

Pasarían varios años hasta llegar a comprender que el desconocimiento histórico forma parte –y los acontecimientos que actualmente involucran al actual gobierno provincial y su intensión de quitar la asignatura Historia del 1º año del secundario así lo demuestran- de una estrategia política que, en sus fines últimos, nos pretende “bárbaros a civilizados”.

Julio Capanna para Armstrong/Región

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